viernes, 8 de septiembre de 2017

INDONESIA IV: LLEGAMOS A BALI

Hola a tod@s!! Ya de vuelta tras las vacaciones, cómo os ha ido? Yo estuve dos semanas recorriendo Albania y Corfú, en un viaje que me ha permitido descubrir un país increíble y muy desconocido, al que estoy deseando volver. Pero de él hablaré en entradas más adelante, de momento quiero terminar con las entradas sobre Indonesia que comencé antes del parón, intercaladas, por supuesto, con entradas de moda y belleza. Como ya os dije en mi regreso hace unos meses, la linea del blog ha variado ligeramente y se ha ampliado, de manera que ahora hablaré más de viajes además del mundo fashion, y probablemente, algo de libros, restaurantes...Espero que os guste.

Continuando con lo que hablabamos antes, en Indonesia, tras terminar con Java en nuestra visita relámpago, dormimos en el Hotel Premier Inn Yogyakarta, un hotelazo en el que por 30€ la noche nos dimos la ducha del siglo, antes de ir al aeropuerto al día siguiente para volar a Bali, donde haríamos unas cuantas noches para tratar de abarcar lo máximo posible de la isla en el tiempo que teníamos.

Bali es, quizás, la isla más conocida de Indonesia. Conocida como "la isla de los dioses", su belleza natural, sus templos y la amabilidad de sus gentes la han convertido en todo un icono en la mente de las personas. Y allí que nos fuimos emocionados (y un poco enfermos de las tripas ya, para qué nos vamos a engañar). Ser celíaca en países extranjeros puede ser un poco complicado a veces, sobre todo cuando intentas explicar una y mil veces lo que puedes y no puedes comer y te sonríen, te dicen que sí y luego le echan salsa de soja repleta de gluten a tu arroz blanco, Entre eso y el agua del río con la que nos cocinaron en Sumatra, estaba sentenciada jajaja!!


Aterrizamos en el aeropuerto de Denpasar y allí comenzó la negociación para encontrar un coche o taxi que nos llevara a Ubud. Hay que regatear duro y comparar precios, y sobre todo, no montarse en el coche si no está el precio cerrado. No recuerdo cuánto costó el viaje, ni en tiempo ni en dinero (unos 30€ y tardamos 2 horas o algo así, no lo recuerdo, sólo sé que mis acompañantes no me dejaban negociar más porque sólo querían llegar, a veces el tiempo vale más que los 5€ que puedas bajar el presupuesto), pero disfrutamos el viaje un montón, mirando por la ventana los paisajes increíbles de esta isla y sus templos, que aparecen de la nada y son omnipresentes.


Lo primero que nos llamó la atención al llegar a Ubud, nuestro centro de operaciones (alejado de Kuta, en la zona Sur, el epicentro de la fiesta, el Salou de los australianos y a donde no nos acercamos ni por casualidad) fue la cantidad inmensa de turistas que llenaban las calles. Allí estaba claro que nadie nos iba a pedir una foto de recuerdo por ser extranjeros. Llegamos a nuestro hotel, donde decidimos darnos el capricho del viaje. Lo alucinante del sudeste asiático es lo barato que nos resulta a los europeos. Así pues, por lo que en España cuesta una habitación en un 3 estrellas normalito, nos fuimos al Pertiwi Bisma 1, un precioso hotel rodeado de selva, en cabañas con un encanto difícilmente igualable.  Esa sería la base de operaciones desde la que descubrir la isla.






A la mañana siguiente habíamos quedado con Riasa, el que iba a ser nuestro guía en Bali. Hablaba un español casi perfecto y conducía un coche muy moderno con aire acondicionado y todas las comodidades, así que si os interesa, escribidme y os mandaré su mail. Empezó como un guía autónomo, y como era simpático y divertido, además de hacer bien su trabajo, se empezó a correr la voz por los foros, y cuando nosotros contactamos con él ya tenía una empresa con varios guías en español y otros idiomas. Nosotros hablamos con él meses antes y pudimos ir con él en persona, pero ya no es lo habitual. Si no recuerdo mal el coste por sía eran 35€. Éramos 3 personas así que el precio para tener transporte y guía en español nos pareció perfecto. Bueno, madrugamos y el primer día nos llevó a ver los arrozales de Tagalagang, donde han ganado terreno a la selva construyendo terrazas para los arrozales. Una preciosidad, hicimos mil fotos increíbles. Se podía ver a algunos balineses trabajando en las terrazas de forma tradicional.





 De ahí nos fuimos a Gunung Kawi, un complejo funerario rodeado de naturaleza, una especie de "Valle de los reyes" balinés. dedicado al Dios del agua, se accede a esta zona, de un verde espectacular y rodeada de vegetación a través de unas escaleras que llevan hasta el lecho del río. Abre de 7 a 17:00 todos los días. Pensaréis que es muy temprano, pero es que en Bali anochece relativamente pronto con respecto a España y hay que aprovechar las horas de luz.. Las tumbas de los reyes están excavadas en la roca, aunque no están sus cuerpos dentro, son una tumba "espiritual", por decirlo de alguna manera.





 De allí a Tirta Empul Tampaksiring, un templo hindú dedicado al dios del agua. Hay que entender que en Bali, al contrario que en el resto de Indonesia, son hinduístas, no musulmanes. Es un hinduísmo mucho más abierto que el practicado en la India, pues tal y como nos contó Riasa, el sistema de castas se mantiene de forma tradicional pero en la práctica no sirve de nada. Existen los matrimonios entre castas (de hecho, él mismo estaba casado con una mujer de una casta superior) y sólo mantienen las 3 tradicionales (agricultores/artesanos, militares y nobleza). Se pagan dotes por las mujeres pero son testimoniales (él ofreció un equivalente a 5€) y no se conciertan los matrimonios entre los padres sino que son ellos los que eligen a sus parejas. Ni siquiera la prohibición de comer carne de vaca es absoluta. Lo que sí es  cierto es que son religiosos, MUY religiosos, y a todas horas y en todas partes te encuentras sus ofrendas, desde altarcillos en absolutamente todas las casas hasta la acera o tapas de alcantarillas. Por supuesto dentro de los coches, tiendas y lugares de trabajo, mostradores de los hoteles...Una auténtica invasión de ofrendas que te obligaba a estar pendiente de dónde ponías los pies para no llevarte una por delante y ofender a alguien.


Tras este inciso, volvemos a Tampak Siring. El templo es precioso, con varias piscinas, y en la principal una serie de chorros en los que, si ibas pasando uno tras otro, dejabas todos tus problemas, pecados y preocupaciones y llegabas al final purificado y limpio como un bebé recién nacido. Era una locura de turistas, estaba lleno, así que no nos metimos y yo únicamente metí la cabeza en otro chorro de otra piscina en teoría dedicado a liberar de las pesadillas y el insomnio a la gente (no puedo decir qué tal funciona, poco después descubrí la melatonina y mis problemas de sueño se acabaron para siempre. Aunque oye, igual el chapuzón tuvo algo que ver...).




Un poco más tarde nos desplazamos hasta Plengipuran y su bosque de bambú. Este pueblo se hizo famoso cuando apareció en Pekín Exprés por ser muy tradicional. Según nos contó Riasa, ahora vivía del turismo, tenían las casas numeradas, te hacían pagar por acercarte al pueblo con el coche y podías entrar a ver cómo son las casas tradicionales. La verdad, nos pareció tan parque temático que no fuimos y nos quedamos dando un paseo por el precioso bosque de bambú que lo rodea.




De allí nos fuimos a Pura Besakhi, el Templo Madre de los balineses, el más importante, grande y activo. Pero ésto os lo contaré en otra entrada porque ésta se está alargando ya mucho y no quiero ser pesada. Espero que este recorrido por Bali os esté gustando tanto como a mí recordarlo, ¡FELIZ FIN DE SEMANA!


jueves, 3 de agosto de 2017

CHAMPÚS DESSERT ESSENCE: UVA ROJA

Bueno, un poco más tarde de lo que querría pero aquí está la última reseña sobre los champús de Dessert Essence, En esta ocasión voy a hablaros de los champús de Uva Roja Italiana. Específicamente creados para cabellos teñidos, prometen nutrir, hidratar y mantener el color.



Como siempre en esta marca, el ingrediente principal es el zumo de aloe vera.luego vemos extracto de uva, derivados del coco, extracto de raíz de rábano fermentada, sal, glicerina, fragancia natural, resveratrol, pantenol, raíz de maca, raíz de yuca, extracto de consuelda, extracto de ortiga, extracto de alga kelp, extracto de corteza de sauce (lo que viene siendo ácido salicílico versión natural)  y como conservantes ácido cítrico y sal de ascórbico. Una delicia de composición, eso no se puede negar.



Los ingredientes del acondicionador son similares aunque evidentemente añaden elementos que aporten nutrición y suavidad al pelo como esteres de jojoba. manteca de karité, aceite de girasol, aceite de jojoba y alcohol.

¿Y qué tal es el resultado? Bueno, pues aquí, rompiendo la tónica de la casa, tengo que decir que no me ha gustado nada. Me da la sensación de que no cunde nada, que limpia muy poco y de que tengo que usar mucho producto para poder lavarme bien el pelo. Además, en varias ocasiones tras lavarme el pelo, secarme e irme a trabajar, de repente me he dado cuenta que tenía toda una zona de detrás de la cabeza, cerca de la nuca, totalmente pringosa y aceitosa, como si no me la hubiese lavado, la hubiera untado con aceite y hubiera salido a la calle. Fatal vamos. Y sólo me ha ocurrido en toda mi vida usando este champú, y al dejar de usarlo no me ha vuelto a pasar, así que queda bastante claro que es por su causa.
El acondicionador deja el pelo suave y desenredado, cumple su función, pero lo cierto es que por resultados y por aroma, me gustan más el de coco o manzana, dependiendo de si necesito más o menos nutrición.
Así que en esta ocasión, no sólo no tengo ninguna intención de volverlo a comprar, sino que me está costando la vida acabarlo, combinándolo con otros, y creo que acabará en la basura.

¿Lo habéis probado vosotras? ¿Os ha gustado o pensáis como yo?

lunes, 31 de julio de 2017

DE PRESENTACIÓN

Buenos días y feliz lunes a todos!! Hoy os vengo a mostrar una entrada muy especial. Este sábado mi padre presentaba un libro que había escrito sobre la fauna de mi pueblo, y allí estuvimos para apoyarlo. Aunque no es el primer libro que escribe, de hecho lleva unos cuantos, siempre es un día especial.
Así que allí nos fuimos, al centro cívico, a la charla de presentación. Hicimos las fotos entre los gigantes de mi pueblo, que "duermen" allí, y fotos del gran Pedro Iturralde, una de las más grandes figuras del jazz español de todos los tiempos (y vecino de mi pueblo, cuyo centro cívico lleva su nombre). Tanto el vestido como los zapatos son de Asos, y el bolso es vintage (era de mi abuela).
Como véis, he vuelto a cambiar de look, dejando atrás el cobrizo. Espero que os guste.





 



Espero que os haya gustado, feliz semana!!

sábado, 22 de julio de 2017

INDONESIA III: LOS TEMPLOS DE JAVA

Hola a todos! Continuamos con esta serie de entradas dedicadas a Indonesia saltando de isla. Tras una noche en un hotel cutre de Medan lleno de mosquitos nos levantamos de madrugada para coger nuestro vuelo. A las 6 de la mañana no había otra cosa para desayunar más que pescado frito con picante, así que pedimos unos zumos de naranja, que tomamos rápidamente antes de darnos cuenta de que estaban rebajados con agua del grifo. ¡Glups! Esto traería consecuencias en los tres, y se empezarían a hacer notar apenas pisamos Java...
El vuelo fue rápido y al poco de llegar a Java nos encontramos con Kyoto, el que iba a ser nuestro guía en esta parada exprés. No teníamos tiempo de ver la isla en profundidad, el volcán Bromo estaba cerrado por riesgo de erupción y el Ijen nos pillaba más cerca de Bali que de Yogyakarta, pues el extremo de la isla donde se encontraba casi pegaba con Bali. Pero tampoco queríamos perdernos por nada del mundo los templos de Java, así que decidimos hacer una parada técnica de un día y una noche antes de proseguir hacia Bali. Y os puedo asegurar que fue una gran decisión. Lo recuerdo como una de las cosas más bonitas que he visto.


Kyoto era un chico majísimo, con una mentalidad súper positiva y muy feliz, que había aprendido español con un par de libros y mucho desparpajo, y trabajaba de guía porque quería ganar dinero para  que sus dos hijas pudieran y fueran mujeres independientes. Que esto te lo digan en un país musulmán, pues dan ganas de darle un achuchón al chaval, que queréis que os diga. Había alguna cosa que no se le entendía bien pero era tan majo, y vivía su trabajo con tanta pasión, que no puedo imaginar un guía mejor.Vimos un par de templos menores (aunque no por ello menos bonitos) al principio, y luego nos llevó a uno de los platos fuertes: PRAMBANAN.


Es un complejo que en su origen tenía más de 200 templos hinduístas dedicados a la tríada sagrada del hinduísmo, Trimurti, compuesta por Brahma el creador, Visnú el preservador y Shiva el destructor, construído en el siglo IX. Actualmente, entre el deterioro debido al paso del tiempo y un terremoto en el s.XVI, quedan muchos menos. Este templo casi todos lo hemos visto un montón de veces en fotografías y documentales de viajes, y que me moría por verlo al natural. Y es tan impresionante como me imaginaba.


Nosotros cogimos la entrada combinada para los dos templos grandes que pensábamos ver, Prambanan y Borobudur, cuyo precio es de 40$ (allí el euro lo controlan menos). Los indonesios pagan una tarifa mucho más reducida, pero es lógico y desde luego no me parece nada mal. Mantener esas maravillas cuesta dinero, y los occidentales que vamos allí a hacer turismo ganamos mucho más que el indomesio medio, así que es normal que seamos nosotros quienes paguemos esos costes. Además con la entrada tienes una bebida gratis, café, té, refresco o agua (un consejo, coged el agua que hace calor!!). Si tenéis carnet de estudiante la entrada os sale a la mitad.


Prambanan se encuentra a 18 Kilómetros de Yogyakarta, y se puede acceder en transporte público desde Yogyakarta (línea 1 desde Malioboro Street) por algo así como 0'25€ en 40 minutos, aunque nosotros, al ir con Kyoto, no lo probamos. El horario de apertura es de 6 a 17 horas, aunque siempre es bueno comprobar todos los detalles en su página si vais a ir.


Como véis en las fotos, es precioso. Se puede acceder al interior de los templos principales y algunos secundarios, que aunque no son tan recargados como el exterior son interesantes, pues contienen estatuas de las divinidades a quienes están dedicados. Id con calzado cómodo que hay escaleras a miles, no es le momento de ser cuquis.



Tras deleitarnos la vista con este templo nos fuimos a comer a un restaurante encantador con vistas a un estanque con carpas. Aunque el famoso zumo con agua del grifo de Nedan ya había hecho mella en dos de nosotros pudimos disfrutar más o menos de la comida.








 Para no hacer muy larga esta entrada os hablaré de la gastronomía indonesia en otra entrada. Después del postre, nos dirigimos a nuestra siguiente parada: BOROBUDUR.


Este monumento budista, Patrimonio de la Humanidad y mil veces visto en reportajes y documentales, es el mayor del mundo. Fue construído entre los años 750 y 850 y consta de nueve plataformas, seis cuadradas abajo y tres circulares arriba. Según nos explicó Kyoto, el visitante comienza el recorrido desde abajo subiendo en espiral por todas las plataformas, siguiendo un recorrido que representa los tres niveles del budismo (el mundo de los deseos, el mundo de las formas y el mundo sin formas) y que termina con la purificación total en el punto más alto, donde se alcanza el Nirvana. Mis acompañante no quisieron hacer el recorrido completo (son más de 3 kilómetros) así que me tuve que conformar con las últimas plataformas. El Nirvana tendrá que esperar. En realidad el templo es un Mandala visto desde arriba, un plano de cosmos y de la mente humana, y está lleno de estupas (las pequeñas campanas que se ven por todas partes) con imágenes de buda en su interior, una setenta, y todo el recorrido está cubierto de relieves que nos van contando la historia del príncipe Siddhartha, sus infancia en palacio y su evolución hasta convertirse en Buda, así como las historias de otras personas famosas y relieves que hablan del karma y su concepto de causa-efecto.


Este templo sigue en activo, pues todos los años los budistas de Indonesia peregrinan hasta él para celebrar un gran festival.


Se encuentra a 40 kilómetros de Yogyakarta y para llegar en transporte público hay que coger la línea 2 y luego coger otro bus que lleva directo al templo. El precio total es de poco más de un euro y se tarda una hora proximadamente.


Borobudur fué abandonada en el S.XI por motivos desconocidos y luego fue sepultada por las cenizas de una erupción volcánica y la vegetación hasta que fue redescubierta en el s.XIX por los británicos, que tuvieron la genial idea de restaurarla y devolverle su esplendor.


Es un lugar muy especial, tanto por su historia como por su energía y por el lugar donde está situada, en un entorno increíble, que no os podéis perder. Por cierto que en este templo nos pararon un montón de veces para hacerse fotos con nosotros, sobre todo chicas jóvenes indonesias de excursión. Los occidentales somos mucho más habituales que en islas como Sumatra pero por lo que sea aún nos ven como una atracción. Te preguntan de dónde eres, cómo te llamas...Yo los veo cambiando fotos de turistas en plan "tengo a los españoles repetidos, te cambio uno por un holandés" jaja.
Para terminar el día, fuimos a ver un monasterio budista, Java es musulmana como casi toda Indonesia así que tampoco era muy grande, pero me pareció muy interesante. La capilla estaba abierta y los jardines también, para quien quisiera pasear por allí buscando un poco de paz.
Tras un día muy intenso pero que había valido la pena 100%, Kyoto nos dejó en el Hotel de Yogyakarta, donde nos dimos la primera ducha en condiciones en días (dejemoslo en que la selva es muy rústica jaja). Una de las mejores duchas de mi vida, para ser exactos, con su toalla esponjosa para secarse y su cama con buen colchón al terminar. Dormí como un bebé.
El día con Kyoto nos costó unos 50-60€, no recuerdo bien, para 3 personas. me parece muy recomendable, ya que tienes transporte desde que bajas del avión hasta que te deja en el hotel y guía en español, que no es tan fácil de encontrar en Java. Además de lo majo y atento que fue en todo momento. Si alguien va a ir allí y le interesa, que me escriba y encantada os pasaré su mail.
¿Mereció la pena un día tan largo, el vuelo y las horas de coche para ver dos templos? Sin ningún tipo de duda, Sí. A toro pasado, si hubiera sabido que lo poco que vimos de Java iba a ser tan bonito, nos hubiéramos quedado más días. Aunqu neo se puede tener todo, y tampoco queríamos quitarle tiempo a Bali. Pero volveremos, y nos dedicaremos a conocer bien esa isla que tanto nos gustó.


Si habéis leído hasta aquí os merecéis un súper aplauso. vaya chapa. Continuaremos con Bali, hasta la próxima y ¡Buen fin de semana!

viernes, 7 de julio de 2017

INDONESIA PARTE II: SUMATRA, EN BUSCA DE LOS ORANGUTANES

Hola a todos! En esta entrada sobre Indonesia ya vamos a entrar en materia. Tras un montón de horas de vuelo aterrizamos en Kuala Lumpur a las 21 horas. Sólo hacíamos una noche porque nuestro vuelo salía muy temprano por la mañana, así que cogimos un hotel al lado del aeropuerto. Ya habría tiempo de ver la ciudad a la vuelta. Nuestra idea en Sumatra era pasar un par de días en Bukit Lawang, un pueblo en la selva a las puertas de un Parque natural, para poder observar orangutanes en su hábitat. El orangután es un simio de gran tamaño que vive únicamente en las selvas de Borneo y Sumatra, y cuyo hábitat se ha visto drásticamente reducido en los últimos años porque se destruye para plantar palma, de la que se obtiene el aceite de palma que encontramos en toda la comida basura y procesados del mercado. Ahora mismo sobreviven debido a que en los parques están protegidos, pero su única esperanza es que la gente tome conciencia y deje de consumir productos con este aceite, para que las empresas dejen de utilizarlo en sus productos y así su cultivo deje de resultar rentable.


En el aeropuerto de Medan nos estaban esperando, y allí comenzó un viaje de varias horas hasta Bukit Lawang. El primer contacto con el tráfico de este país ya nos enseñó que allí el caos es la ley. Los coches y las motos se mezclan con carricoches y peatones en carreteras con baches de un metro de hondo. Ver cuatro o cinco personas en moto con bebés sentados en el manillar es lo habitual, y los cascos brillan por su ausencia en la mayoría de casos. Cuando te acostumbras es muy pintoresco todo. Llegamos a Bukit Lawang, un pueblo justo en el borde del parque natural, en mitad de la selva, separado por un río, en el que cruzar de un lado a otro implica pasar por puentes inestables con tablones sueltos y cuerdas de metal como agarramanos.


Es el pueblo al que van todos los turistas que quieren hacer trekkings en la selva en busca de orangutanes, así que se mezclados con las casas de los lugareños encontramos casas para huéspedes y algún que otro hotel. Esto significa que, aunque Sumatra no sea muy turístico, en Bukit Lawang están más acostumbrados a ver occidentales. Sin embargo, les llamamos mucho la atención. Los niños pequeños salen corriendo de las casas para saludar (¡¡Hello, hello!!), y los que ya tienen más edad (adolescentes e incluso mayores) te paran para poder hacerse una foto contigo. También les encanta posar para que les hagas fotos.


El río es el centro neurálgico de la vida en el pueblo: Lo mismo aprovechan para lavar la ropa, las motos,  ellos mismos, lavarse los dientes, jugar, nadar...Absolutamente todo. Nuestra casa estaba a las afueras del pueblo, era la casa familiar del guía con anexos para los huéspedes. El jardín, como podéis comprobar, estaba cuidadísimo. Yo de todas maneras miraba fijamente antes de poner los pies descalzos en el suelo, que al fin y al cabo era la selva jajaja!! Aquí os dejo el enlace a su página por si queréis poneros en contavto con él.


A la mañana siguiente salimos para nuestro trekking, acompañados de Uddin, nuestro guía, dos guías más y una pareja de suizos que se alojaban en otra casa pero venían a la selva con nosotros. Al principio, hasta ver un pequeño mono nos emocionaba.


Uddin nos dió dos indicaciones: asegurarnos al agarrar una liana de que de verdad era una liana (y no una serpiente, brrr!) y que si por el motivo que fuera ellos nos decían que corriésemos, pues eso, que ancha es Castilla. El caso es que los orangutanes no son especialmente agresivos, pero son unos animales de más de dos metros de envergadura con una fuerza descomunal, y si por lo que sea se enfadan, o deciden que quieren comprobar que lleva dentro la mochila que llevas a la espalda, pueden hacerte bastante daño de un simple empujón o zarandeo.



Poco a poco, el bosque se fue haciendo más denso y la humedad más intensa. El Parque natural tiene un centro de recuperación de orangutanes que vela por la supervivencia de la especie. Esto significa que los orangutanes adultos que habitan allí, en muchos casos han pasado por el centro y saben que los humanos no sólo no son una amenaza en esa zona sino que incluso les llevan comida. Los jóvenes sí que son 100% salvajes. La primera parte del trekking fue muy "turística", con varios grupos que iban simplemente a hacer una excursión de día en chanclas. Aún así, cuando las copas de los árboles comenzaron a moverse y apareció una mamá orangutana con su pequeño la emoción es difícil de describir.



Hubo un poco de revuelo porque dejó al bebé suelto y ella bajó al suelo, lo que es una señal de alerta. Parecía además que había robado unas gafas de algún incauto. Los guías intentaron acercarse a recuperarlas pero la orangután se cabreó y ahí se oyó el ¡¡¡RUN RUN!!! del que os hablaba. Que parece de chiste hasta que echas a correr y pr el rabillo del ojo ves que el guía te está adelantando por la derecha con el culo por delante. Ahí te das cuenta que hay que acelerar jaja! Perdimos a dos miembros de nuestro grupo que acabaron con otro guía y nosotros adoptamos dos australianas, hasta que rato después nos juntamos todos de nuevo y rehicimos los grupos.


Pasado el sustillo seguimos la excursión. Allí ya seguimos sólo los que íbamos a hacer noche en la selva, así que aquello dejó de parecer el Corte Inglés en Rebajas y empezó a parecer la selva de verdad.


Cuando paramos a comer y descansar en un claro (arroz con verduras envuelto en una hoja, comido con la mano como si no lleváramos 5 horas tocando todo y nada limpio) comenzamos a oír unos ruidos en las copas de los árboles. Ante las indicaciones de los guías nos pusimos las mochilas (los monos son unos manguis) y nos dedicamos a otear hasta que apareció al sorpresa.


 Eran un par de hembras con sus bebés, y esta vez fue más especial porque estábamos solos. Una de ellas incluso bajó hasta donde estábamos para que les diéramos algo de fruta. Os juro que impresionan, son enormes!!


Tras esos momentos nos dirigimos hacia donde íbamos a pasar la noche. Los otros grupos iban a dormir en tiendas de campaña a orillas del río, pero nuestro guía había montado una choza en un alto, con unas vistas increíbles de la selva , donde dormir, aunque sin paredes, al menos con un suelo de madera bajo la esterilla y un techo de cañas sobre la cabeza.


 Para llegar hasta allí cruzamos el río (en la otra orilla no había orangutanes que pudieran robarnos hasta el carnet de identidad) y nos cambiamos de ropa. Comenzó a llover como si no hubiera un mañana, continuó lloviendo toda la tarde y toda la noche, con lo que no hacía más que acordarme de los que dormían en las tiendas al lado del río.


UNA ADVERTENCIA: Si vais allí, ojo con el té que te sirven por litros. Lo hacen con agua del río. Hervida, sí, pero del río. Creo que no necesito explicaros lo malos que nos pusimos todos al día siguiente, ouch!


No todo iba a ser cocinar con agua del río. Lloviendo tanto, nada mejor que recoger ese agua de lluvia en cubos de pintura para poderla aprovechar.


Bueno, el caso es que así pasamos las horas hasta el anochecer, jugando a las cartas y bebiendo té. Tras la cena seguimos jugando a las cartas a luz de unos faroles hasta que sacamos las esterillas y las mosquiteras para pasar una noche totalmente en vela oyendo llover en la selva (y rezando por no tener ganas de hacer pis, recordando que en la selva de Sumatra hay tigres, serpientes y a saber qué peligros más y que en la cabaña no había baño).


Al amanecer, aunque seguía lloviendo, estas fueron las vistas que nos  recordaron que todo había merecido la pena.


Realizamos otro trekking cuando amainó un poco, no vimos más orangutanes pero nos internamos más en la selva, trepando por raíces gigantes y sobornando a los monos con plátanos que llevábamos en la mochila. Tras el paseo bajamos de nuevo al río y volvimos al pueblo en una especie de rafting típico de la zona compuesto de ruedas de camión. La verdad, bañarse en mitad de la selva no tiene precio.



Tras llegar a casa de Uddin, ducharnos y tratar de recomponernos, cogimos el coche y nos fuimos a Medan, donde hicimos noche en un sitio muuuuy cutre y lleno de mosquitos y al día siguiente cogimo sle vuelo para Java. Pero esto os lo contaré ne otra entrada.