lunes, 16 de octubre de 2017

INDONESIA VII: SEGUIMOS EL TOUR

Buenos días a todos y feliz lunes!! He estado semana y media sin publicar, en parte porque preparar los post sobre Indonesia lleva tiempo (sobre todo seleccionar las fotos para no hacerlo eterno), y en parte porque he hecho una escapada de 6 días a Roma y Nápoles, así que se me acumulan los post de viajes!! Pero no os preocupéis, que no voy a abandonar la temática belleza/ moda, tengo varias entradas en mente que iré alternando. Bien, tras el día que os mostré en las dos entradas anteriores estuvimos un día en Ubud (os hablaré de eso más adelante), y al siguiente volvimos a quedar con Riasa para continuar el tour por la isla de los dioses.

Bien, antes de nada, el día que fuimos a Pura Besakih terminamos parando a la vuelta a Ubud en un pequeño templo llamado Goa Gajah (La cueva del elefante), al que se accede por un pequeño paseo rodeado de vegetación (como todo en Bali) hasta llegar a un templo excavado en la roca, con una entrada preciosa y muy elaborada representando una cabeza de elefante. En su interior se encuentra una estatua de Ganesha (hijo de Shiva, Dios de la inteligencia y la sabiduría), y en el exterior hay dos piscinas naturales. Este templo no fue descubierto hasta 1926 y se encontraron restos de culto hinduísta y budista. A pesar de no ser de los más conocidos por los turistas, tiene un encanto muy especial.



 El día del que vamos a hablar hoy comenzó visitando uno de los templos más bonitos que he visto en mi vida: Pura Ulun Danu Batran. Es uno de los templos más famosos de Bali, y una maravilla para los ojos, con su templo sobre el lago Batran, con las montañas al fondo.


El lago Batran se encuentra en el cráter del volcán Catur, y en sus aguas, casi como si flotase, se construyó en el siglo XVII este precioso templo, dedicado a la Trinidad hindú y a Dewi Danu, la diosa del lago.


Su función era la de procurar agua a la isla, y por ese motivo recibe todavía actualmente la peregrinación de multitud de campesinos que piden agua para su campos.


Si llegas temprano se consigue ver con cierta tranquilidad, aunque en seguida se llena de gente, tanto creyentes como turistas. Merece la pena cada curva de la carretera que hay que tomar para llegar hasta aquí. 1 Meru grande, 4 templos más pequeños y una estupa budista completan un complejo que se considera el segundo más importante de la isla de los mil templos, justo por detrás de Pura Besakih, y que demuestra el talante tolerante y abierto de esta gente, que unifica dos creencias en un solo espacio.


En los templos aledaños había un espectáculo tradicional en el que niñas bailaban mientras un coro de hombres cantaban y tocaban instrumentos.


El baile tradicional balinés es muy vistoso y colorido, y le da mucha importancia a los gestos de las manos, posición de la cabeza y piernas, incluso la dirección en que se mueven los ojos está estudiada al milímetro para contar la historia.


Las telas, maquillajes, tocados y peinados son realmente espectaculares. Es un poco difícil de entender para el gusto occidental, pues la música suena totalmente distinta (repetitiva y con una extraña discordancia) y el baile se trata más de una sucesión de posiciones y posturas que en coordinar movimientos fluidos.


Tras ver el espectáculo un rato, decidimos que ya teníamos suficiente y continuamos nuestro camino hacia la siguiente parada: La Catarata Nung Nung. Riasa nos recomendó ver estas en lugar de otras llamadas Git Git ya que aquellas están más llenas de turistas. No obstante, desengañaos, en Bali no hay ni un único sitio donde os encontréis, solos, sin turistas (excepto la cueva del elefante, donde no había ni un alma). El caso es que para llegar a esta cascada había que bajar como millones de escaleras de madera por entre la vegetación hasta que el rumor del agua te indica que vas llegando. Una vez allí, la vista es espectacular (me doy cuenta que esta palabra la repito mucho hablando de Indonesia).


Es cierto que casi no había gente, así que pudimos incluso ponernos el bikini o bañador y darnos un chapuzón, a pesar del fresquito que hacía por ser una zona sombría. Tras descansar un rato y disfrutar de la naturaleza en todo su esplendor, vuelta a subir las escaleras.


Continuamos nuestro camino. Tocaban arrozales de nuevo, pero antes paramos en otra zona con unas vistas maravillosas, Los Lagos Gemelos, Buyan y Tamblingan. Hay que ascender por la carretera hasta un mirador, y, entre la bruma y el fresco que hace por la altitud, se abre la vista a estos lagos que nacen el uno junto al otro y que te dejan sin aliento.


Comimos allí, disfrutando de las vistas, y más tarde avanzamos para ver otra de las estampas típicas de la isla: Los Arrozales de Jatiluwih. Al contrario de los que vimos el primer día, estos tienen una extensión tremenda, y las terrazas se extienden casi hasta donde alcanza la vista llenando todo de verde y agua.



Allí, previo pago (como todo en Bali) pudimos acceder a los arrozales para dar un paseo por entre sus campos y hacer preciosas fotos con las que recordar el viaje mas adelante.




Tras un pequeño percance en el que uno de mis compis acabó con su móvil en uno de los canales de riego (más vale que pudo recuperarlo en una de las pequeñas presas, aunque no se pudo salvar), seguimos el viaje hacia nuestra útima parada. Ver el atardecer en Pura Tanah Lot. La puesta de sol en este templo es una de las cosas que hace todo el mundo, y como está en la costa, al final de un camino, y se forman filas kilométricas yo quería evitar ir a esas horas. Sin embargo Riasa nos aseguró que si llegábamos un poco temprano no nos demoraríamos mucho y le hicimos caso. ¡Qué gran idea! Aunque lentos, no tuvimos retenciones, y llegamos con tiempo de sobra. Riasa se quedó aparcando el coche entre los cientos que había mientras nosotros nos adelantamos para disfruta del entorno.


Aquí ocurre de nuevo lo que en muchos sitios de Bali. Está tomado por hordas de turistas que hacen que el sitio pierda parte de su encanto. Y te gustaría que no hubiera nadie, sin darte cuenta de que tú formas igualmente parte de esa horda. En fin. No obstante, el lugar es tan bonito y tan evocador que se te olvida pronto el circo que hay montado a su alrededor.


Se encuentra situado en un islote a 100 metros de la costa, en el extremo sudoeste de la isla, y está consagrado a los espíritus guardianes del mar desde le siglo XVI en que un sacerdote lo construyó en lo alto del peñón, con una escalera tallada en la roca como acceso. Con la marea alta el templo queda aislado de tierra, y sólo con la marea baja es accesible a pie. No obstante, como la mayoría de los templos balineses, no se puede visitar el anterior. Lo que sí se puede, al atardecer con marea baja, es acercarse a una gruta bajo la roca en que unos monjes te imparten una bendición. 



Y finalmente, pudimos ver la puesta de sol en Tanah Lot.


Y con esta imagen me despido por hoy. Espero que no se os haya hecho muy pesado, y que hayáis disfrutado de nuestra ruta. En el próximo post os hablaré de Ubud, y de la inmersión que hicimos para ver los restos de un pecio en la zona este de la isla. ¡Feliz semana!

miércoles, 4 de octubre de 2017

INDONESIA V: PURA BESAKHI, EL TEMPLO MADRE DE BALI

 Continuando con la serie de Indonesia, en esta ocasión os voy a hablar del templo más importante de Bali Por la tarde, tras visitar otras zonas, nos acercamos a Pura Besakhi, considerado el Templo Madre de Bali. El más respetado e importante, el  más antiguo (hay referencias desde el 1000 A.C), el más visitado y venerado, y desde luego el más impresionante que vimos.  Como en todos los templos, para acceder en caso de llevar pantalón corto hay que ponerse el sarong, que te prestan-alquilan en la entrada, aunque Riasa, nuestro guía, llevaba en el coche para todos. También es recomendable ponerse una banda en la cabeza pero no obligatorio, así que sólo se la ponía él.



Es un complejo enorme, tiene 22 templos por lo que lleva un buen rato verlo y disfrutar de él. Merece la pena tomarlo sin prisas. Está dedicado a la Santa Trinidad del hinduísmo de la que os hablé en el post de Java: Shiva, Vishnu y Brahma, aunque, como en todos los templos hinduístas, muchas otras divinidades también encuentran su lugar aquí. El templo principal representa las siete capas del Universo, y al subir por él se van abriendo accesos a otros templos, patios y santuarios.



Se encuentra situado a unos mil metros sobre el nivel del mar, en las faldas del volcán Anung, que con sus más de 3000 metros es la montaña más alta de la isla, y por supuesto sagrada para los balineses. Las vistas desde lo alto del templo son increíbles, aunque la niebla tape la visión, el ambiente es muy evocador y misterioso...



Abre de 8 a 17:00, y la entrada son 7.500 IDR (y un plus por la cámara de fotos). Si vais sin guía, debéis saber que aquí, en las escaleras de entrada, hay un montón de falsos guías que os intentarán convencer de que es obligatorio acceder con guía y que debéis pagar por ello. Os dirán que son guardias del templo y que no podéis entrar si no pagáis más, u os intentarán camelar diciendo que con ellos podréis acceder a recintos prohibidos para los turistas. Nada de todo esto es cierto, mientras vayáis con el sarong, podéis pasar, los guías no son necesarios y desde luego, si un lugar tiene acceso restringido (que los hay, sólo para peregrinos) seguirá siendo restringido vayáis con quien vayáis. No os dejéis amedrentar, y si os resulta desagradable, acceder por otra zona menos concurrida.


Si miramos la historia del complejo, aunque se han encontrado restos desde hace dos milenios, fue en el siglo XIII cuando comenzó a usarse como templo hinduísta. Para reforzar su carácter sagrado, tenemos la historia de la erupción del Anung en 1963, que pasó por el templo causando daños muy leves, lo que los balineses vieron como una muestra clara de la benevolencia de los dioses y su amor por Pura Besakhi.



El templo está lleno de templetes, pagodas, esculturas y patios donde admirar la riqueza del arte balinés. Sus pagodas, que se ven como un bosque desde lo alto del templo, tienen siempre un número impar de tejadillos de paja (llamados merus) que van de 3 a 11, y que según nos explicó Riasa, muestran la importancia de la deidad a quienes está dedicados.




Como os he dicho, es un templo actualmente en activo, y de hecho es bastante fácil coincidir con alguna ceremonia. Nosotros coincidimos con una que tiene lugar cada determinado tiempo, en que la gente de un pueblo acude a honrar la memoria de los familiares muertos durante ese período, pues Besakhi es también la morada de los antepasados. Acuden todos los habitantes del pueblo que han tenido difuntos, llevando sobre la cabeza cestas con ofrendas para los dioses y los antepasados, todos vestidos con los trajes tradicionales, tan coloridos y alegres. Hay que ser respetuosos y no interferir en sus ceremonias, pero ellos son también muy amables y no les importa que les tomes fotos siempre y cuando no te vean malas intenciones.





Y hasta aquí la entrada sobre el templo madre. Toda una experiencia, el templo más espectacular que haya podido ver, y desde luego una visita imperdible si pisas Bali. ¡Espero que os haya gustado!


domingo, 24 de septiembre de 2017

PROBANDO LA ESPUMA LIMPIADORA 1000 ROSAS DE ANDALOU NATURALS

Como bien sabéis, por las noches hago siempre una doble (o incluso triple, si me he maquillado) limpieza para asegurarme de que mi piel queda impoluta y preparada para los siguientes pasos de mi rutina. Por las mañanas sólo realizo un paso de limpieza, ya que no hay tanto que arrastrar de la piel.

Este ritual nocturno de limpieza comienza, si me he maquillado, con un agua micelar que retira la mayor parte del maquillaje de ojos y labios. Después viene el primer paso propiamente dicho de la doble limpieza, la limpieza con aceite. Aquí lo cierto es que no varío nunca. No compro aceites diferentes ni bálsamos limpiadores ni nada. Tengo mi adorado aceite de jojoba, sin el que no puedo vivir, y al que no he sustituido desde hace como 5 años que descubrí y comencé a utilizar. A lo más que llego es a customizarlo con aceites esenciales para darle variedad. La última vez le eché al bote aceites esenciales de menta, clavo y manzanilla siguiendo la composición del famosísimo bálsamo limpiador de Eve Lom. Pero eso no es de lo que vamos a hablar hoy.

Tras el aceite, viene la limpieza de base acuosa. Es decir, jabón. Este paso sí que lo voy variando, porque me encanta probar diferentes productos. Busco algo que limpie sin dejar la típica sensación de piel tirante y reseca (y que básicamente nos indica que el ph de nuestra piel ha quedado totalmente desbarajustado), que sea cómodo, que huela bien y que tenga una buena composición (ya sabéis, yo y lo natural). Ahora mismo alterno entre tres jabones, uno de Acure Organics que tengo en la ducha porque por formato me resulta cómodo (y que me gusta mucho, por lo que hablaré en breve de él), el jabón negro africano que tan famoso es por las redes y que se encuentra en Iherb, y esta espuma limpiadora que empecé a usar hace poco porque lo compré para cuando se me acabara alguno de los otros y como soy una ansias tuve que abrir y comenzar a usar.



Andalou Natural es una marca que se basa en el poder de las plantas para cuidar nuestra piel y cabello. Sus productos no están testados en animales, son ecológicos, veganos y tienen una composición que es una delicia para los amantes de la cosmética natural. Tienen productos muy interesantes que me hacen ojitos, pero vamos a ver esta espuma en concreto.

Es un bote rosa transparente de 163 ml a través del cual se ve el producto, totalmente líquido. Sin embargo, al apretar el dosificador sale en forma de una espuma suave y muy agradable de aplicar. Es importante que sepáis que huele mucho a rosas. Mucho. A mí es un olor que me encanta porque huele a rosa de verdad, pero si no os va mucho ese aroma, esta no es vuestra limpiadora.



Según la marca está indicada para pieles sensibles y secas. Bueno, la mía seca no es, pero me va perfecta. Además es cierto que no irrita nada y es muy  suave. Dicen que retira perfectamente el maquillaje, pero, aunque no lo he podido comprobar porque al llegar a este paso ya no queda nada de maquillaje en mi cara, tengo muchas dudas de que sea suficiente para llevarse por delante productos pesados.

El ph es muy correcto, 5.5, lo que explica que no deje la piel tirante tras el lavado. Los ingredientes son fantásticos: Aloe Vera, rosas, granada, células madre de distintas plantas, ácido hialurónico, pantenol, complejo bioactivo de 8 bayas, magnolia, boswelia, té, hibisco, ácido láctico, vitamina E, vainilla, geranio y aceite de naranja dulce. Una maravilla.



Como veredicto, me está gustando bastante porque hace del momento del cuidado facial una experiencia muy agradable, con su textura y su aroma. Siempre voy cambiando porque voy probando nuevas opciones, pero ésta es una opción a repetir.

Yo la compro en Iherb, aunque acabo de descubrir que esta marca también se vende en Maquillalia con una importante diferencia de precio (9.30€ en la página americana y 14.95€ en la española). Seguiré probando cositas de esta marca que tanto me ha llamado la atención.

¿Conocíais la marca? ¿Habéis probado ya algo suyo?