domingo, 24 de septiembre de 2017

PROBANDO LA ESPUMA LIMPIADORA 1000 ROSAS DE ANDALOU NATURALS

Como bien sabéis, por las noches hago siempre una doble (o incluso triple, si me he maquillado) limpieza para asegurarme de que mi piel queda impoluta y preparada para los siguientes pasos de mi rutina. Por las mañanas sólo realizo un paso de limpieza, ya que no hay tanto que arrastrar de la piel.

Este ritual nocturno de limpieza comienza, si me he maquillado, con un agua micelar que retira la mayor parte del maquillaje de ojos y labios. Después viene el primer paso propiamente dicho de la doble limpieza, la limpieza con aceite. Aquí lo cierto es que no varío nunca. No compro aceites diferentes ni bálsamos limpiadores ni nada. Tengo mi adorado aceite de jojoba, sin el que no puedo vivir, y al que no he sustituido desde hace como 5 años que descubrí y comencé a utilizar. A lo más que llego es a customizarlo con aceites esenciales para darle variedad. La última vez le eché al bote aceites esenciales de menta, clavo y manzanilla siguiendo la composición del famosísimo bálsamo limpiador de Eve Lom. Pero eso no es de lo que vamos a hablar hoy.

Tras el aceite, viene la limpieza de base acuosa. Es decir, jabón. Este paso sí que lo voy variando, porque me encanta probar diferentes productos. Busco algo que limpie sin dejar la típica sensación de piel tirante y reseca (y que básicamente nos indica que el ph de nuestra piel ha quedado totalmente desbarajustado), que sea cómodo, que huela bien y que tenga una buena composición (ya sabéis, yo y lo natural). Ahora mismo alterno entre tres jabones, uno de Acure Organics que tengo en la ducha porque por formato me resulta cómodo (y que me gusta mucho, por lo que hablaré en breve de él), el jabón negro africano que tan famoso es por las redes y que se encuentra en Iherb, y esta espuma limpiadora que empecé a usar hace poco porque lo compré para cuando se me acabara alguno de los otros y como soy una ansias tuve que abrir y comenzar a usar.



Andalou Natural es una marca que se basa en el poder de las plantas para cuidar nuestra piel y cabello. Sus productos no están testados en animales, son ecológicos, veganos y tienen una composición que es una delicia para los amantes de la cosmética natural. Tienen productos muy interesantes que me hacen ojitos, pero vamos a ver esta espuma en concreto.

Es un bote rosa transparente de 163 ml a través del cual se ve el producto, totalmente líquido. Sin embargo, al apretar el dosificador sale en forma de una espuma suave y muy agradable de aplicar. Es importante que sepáis que huele mucho a rosas. Mucho. A mí es un olor que me encanta porque huele a rosa de verdad, pero si no os va mucho ese aroma, esta no es vuestra limpiadora.



Según la marca está indicada para pieles sensibles y secas. Bueno, la mía seca no es, pero me va perfecta. Además es cierto que no irrita nada y es muy  suave. Dicen que retira perfectamente el maquillaje, pero, aunque no lo he podido comprobar porque al llegar a este paso ya no queda nada de maquillaje en mi cara, tengo muchas dudas de que sea suficiente para llevarse por delante productos pesados.

El ph es muy correcto, 5.5, lo que explica que no deje la piel tirante tras el lavado. Los ingredientes son fantásticos: Aloe Vera, rosas, granada, células madre de distintas plantas, ácido hialurónico, pantenol, complejo bioactivo de 8 bayas, magnolia, boswelia, té, hibisco, ácido láctico, vitamina E, vainilla, geranio y aceite de naranja dulce. Una maravilla.



Como veredicto, me está gustando bastante porque hace del momento del cuidado facial una experiencia muy agradable, con su textura y su aroma. Siempre voy cambiando porque voy probando nuevas opciones, pero ésta es una opción a repetir.

Yo la compro en Iherb, aunque acabo de descubrir que esta marca también se vende en Maquillalia con una importante diferencia de precio (9.30€ en la página americana y 14.95€ en la española). Seguiré probando cositas de esta marca que tanto me ha llamado la atención.

¿Conocíais la marca? ¿Habéis probado ya algo suyo?

viernes, 8 de septiembre de 2017

INDONESIA IV: LLEGAMOS A BALI

Hola a tod@s!! Ya de vuelta tras las vacaciones, cómo os ha ido? Yo estuve dos semanas recorriendo Albania y Corfú, en un viaje que me ha permitido descubrir un país increíble y muy desconocido, al que estoy deseando volver. Pero de él hablaré en entradas más adelante, de momento quiero terminar con las entradas sobre Indonesia que comencé antes del parón, intercaladas, por supuesto, con entradas de moda y belleza. Como ya os dije en mi regreso hace unos meses, la linea del blog ha variado ligeramente y se ha ampliado, de manera que ahora hablaré más de viajes además del mundo fashion, y probablemente, algo de libros, restaurantes...Espero que os guste.

Continuando con lo que hablabamos antes, en Indonesia, tras terminar con Java en nuestra visita relámpago, dormimos en el Hotel Premier Inn Yogyakarta, un hotelazo en el que por 30€ la noche nos dimos la ducha del siglo, antes de ir al aeropuerto al día siguiente para volar a Bali, donde haríamos unas cuantas noches para tratar de abarcar lo máximo posible de la isla en el tiempo que teníamos.

Bali es, quizás, la isla más conocida de Indonesia. Conocida como "la isla de los dioses", su belleza natural, sus templos y la amabilidad de sus gentes la han convertido en todo un icono en la mente de las personas. Y allí que nos fuimos emocionados (y un poco enfermos de las tripas ya, para qué nos vamos a engañar). Ser celíaca en países extranjeros puede ser un poco complicado a veces, sobre todo cuando intentas explicar una y mil veces lo que puedes y no puedes comer y te sonríen, te dicen que sí y luego le echan salsa de soja repleta de gluten a tu arroz blanco, Entre eso y el agua del río con la que nos cocinaron en Sumatra, estaba sentenciada jajaja!!


Aterrizamos en el aeropuerto de Denpasar y allí comenzó la negociación para encontrar un coche o taxi que nos llevara a Ubud. Hay que regatear duro y comparar precios, y sobre todo, no montarse en el coche si no está el precio cerrado. No recuerdo cuánto costó el viaje, ni en tiempo ni en dinero (unos 30€ y tardamos 2 horas o algo así, no lo recuerdo, sólo sé que mis acompañantes no me dejaban negociar más porque sólo querían llegar, a veces el tiempo vale más que los 5€ que puedas bajar el presupuesto), pero disfrutamos el viaje un montón, mirando por la ventana los paisajes increíbles de esta isla y sus templos, que aparecen de la nada y son omnipresentes.


Lo primero que nos llamó la atención al llegar a Ubud, nuestro centro de operaciones (alejado de Kuta, en la zona Sur, el epicentro de la fiesta, el Salou de los australianos y a donde no nos acercamos ni por casualidad) fue la cantidad inmensa de turistas que llenaban las calles. Allí estaba claro que nadie nos iba a pedir una foto de recuerdo por ser extranjeros. Llegamos a nuestro hotel, donde decidimos darnos el capricho del viaje. Lo alucinante del sudeste asiático es lo barato que nos resulta a los europeos. Así pues, por lo que en España cuesta una habitación en un 3 estrellas normalito, nos fuimos al Pertiwi Bisma 1, un precioso hotel rodeado de selva, en cabañas con un encanto difícilmente igualable.  Esa sería la base de operaciones desde la que descubrir la isla.






A la mañana siguiente habíamos quedado con Riasa, el que iba a ser nuestro guía en Bali. Hablaba un español casi perfecto y conducía un coche muy moderno con aire acondicionado y todas las comodidades, así que si os interesa, escribidme y os mandaré su mail. Empezó como un guía autónomo, y como era simpático y divertido, además de hacer bien su trabajo, se empezó a correr la voz por los foros, y cuando nosotros contactamos con él ya tenía una empresa con varios guías en español y otros idiomas. Nosotros hablamos con él meses antes y pudimos ir con él en persona, pero ya no es lo habitual. Si no recuerdo mal el coste por sía eran 35€. Éramos 3 personas así que el precio para tener transporte y guía en español nos pareció perfecto. Bueno, madrugamos y el primer día nos llevó a ver los arrozales de Tagalagang, donde han ganado terreno a la selva construyendo terrazas para los arrozales. Una preciosidad, hicimos mil fotos increíbles. Se podía ver a algunos balineses trabajando en las terrazas de forma tradicional.





 De ahí nos fuimos a Gunung Kawi, un complejo funerario rodeado de naturaleza, una especie de "Valle de los reyes" balinés. dedicado al Dios del agua, se accede a esta zona, de un verde espectacular y rodeada de vegetación a través de unas escaleras que llevan hasta el lecho del río. Abre de 7 a 17:00 todos los días. Pensaréis que es muy temprano, pero es que en Bali anochece relativamente pronto con respecto a España y hay que aprovechar las horas de luz.. Las tumbas de los reyes están excavadas en la roca, aunque no están sus cuerpos dentro, son una tumba "espiritual", por decirlo de alguna manera.





 De allí a Tirta Empul Tampaksiring, un templo hindú dedicado al dios del agua. Hay que entender que en Bali, al contrario que en el resto de Indonesia, son hinduístas, no musulmanes. Es un hinduísmo mucho más abierto que el practicado en la India, pues tal y como nos contó Riasa, el sistema de castas se mantiene de forma tradicional pero en la práctica no sirve de nada. Existen los matrimonios entre castas (de hecho, él mismo estaba casado con una mujer de una casta superior) y sólo mantienen las 3 tradicionales (agricultores/artesanos, militares y nobleza). Se pagan dotes por las mujeres pero son testimoniales (él ofreció un equivalente a 5€) y no se conciertan los matrimonios entre los padres sino que son ellos los que eligen a sus parejas. Ni siquiera la prohibición de comer carne de vaca es absoluta. Lo que sí es  cierto es que son religiosos, MUY religiosos, y a todas horas y en todas partes te encuentras sus ofrendas, desde altarcillos en absolutamente todas las casas hasta la acera o tapas de alcantarillas. Por supuesto dentro de los coches, tiendas y lugares de trabajo, mostradores de los hoteles...Una auténtica invasión de ofrendas que te obligaba a estar pendiente de dónde ponías los pies para no llevarte una por delante y ofender a alguien.


Tras este inciso, volvemos a Tampak Siring. El templo es precioso, con varias piscinas, y en la principal una serie de chorros en los que, si ibas pasando uno tras otro, dejabas todos tus problemas, pecados y preocupaciones y llegabas al final purificado y limpio como un bebé recién nacido. Era una locura de turistas, estaba lleno, así que no nos metimos y yo únicamente metí la cabeza en otro chorro de otra piscina en teoría dedicado a liberar de las pesadillas y el insomnio a la gente (no puedo decir qué tal funciona, poco después descubrí la melatonina y mis problemas de sueño se acabaron para siempre. Aunque oye, igual el chapuzón tuvo algo que ver...).




Un poco más tarde nos desplazamos hasta Plengipuran y su bosque de bambú. Este pueblo se hizo famoso cuando apareció en Pekín Exprés por ser muy tradicional. Según nos contó Riasa, ahora vivía del turismo, tenían las casas numeradas, te hacían pagar por acercarte al pueblo con el coche y podías entrar a ver cómo son las casas tradicionales. La verdad, nos pareció tan parque temático que no fuimos y nos quedamos dando un paseo por el precioso bosque de bambú que lo rodea.




De allí nos fuimos a Pura Besakhi, el Templo Madre de los balineses, el más importante, grande y activo. Pero ésto os lo contaré en otra entrada porque ésta se está alargando ya mucho y no quiero ser pesada. Espero que este recorrido por Bali os esté gustando tanto como a mí recordarlo, ¡FELIZ FIN DE SEMANA!