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domingo, 17 de febrero de 2019

SECRETOS DE BELLEZA DE LAS FRANCESAS: ¿DE VERDAD MERECEN LA PENA?

Me gusta cotillear sobre secretos de belleza. Es uno de mis vicios. Hace tiempo me dio por las coreanas, de las que aprendí muchas cosas, y desde hace unas semanas, mi obsesión son las francesas. Es que a quien no le atraen las francesas, con ese savoir faire, ese glamour, ese je ne sais quoi que desprenden. Observando las fotos de actrices francesas, de todas las épocas y todas las edades, hay unos elementos comunes: desprenden una elegancia relajada, un poder de seducción y, sobre todo, una sensación de sentirse cómodas en su propia piel que da mucha envidia. Y entonces piensas "Yo quiero ser como ellas". Pero ¡Ah, amiga! No a todas nos queda bien ese estilo. Yo me hago un moño despeinado y parece que me he peleado con una colonia de gatos salvajes.



Hay una cosa que sí me llama la atención, y en la que me llevo fijando un tiempo. Si os dedicáis a observar a las actrices francesas, incluso a modelos, como Marion Cotillard, Charlotte Gainsbourg, Laetita Casta, Caroline de Maigret, Vanessa Paradis, Catherine Deneuve, Léa Seydoux, Sophie Marceau, Clémence Poésy, Audrey Tautou o mi adorada Eva Green, nos encontraremos con bellezas muy particulares. Con caras menos producidas, mucho más naturales que las de las actrices americanas. Incluso con que no son en absoluto guapas, aunque no por eso trabajan menos o se sienten menos seductoras. Vemos dientes separados, arrugas, narices preciosas pero grandes (y que en Hollywood se hubieran operado antes de presentarse siquiera a un casting), labios finos... También vemos que no se consideran menos seductoras por tener más años, y que con cuarenta, cincuenta o más se creen con derecho y con poder para despertar deseo y atracción. En definitiva, vemos una seguridad en sí mismas aplastante, que me hace mirarlas con admiración y una pizca de envidia.



Pero bueno, a lo que vamos. Hay varios libros que nos prometen transmitirnos el secreto para entrar en el Olimpo de las parisinas. Porque, no nos engañemos, aunque hablemos de las francesas en general, en realidad nos referimos a las parisinas, a esas mujeres de la capital que dominan el arte de la seducción y fuman con una languidez irresistible. Las habitantes de las zonas más rurales son más normalitas, más como todas las mortales.

Tenemos a Caroline de Maigret ( y otras) con su "Como ser parisina estés donde estés", a Matilde Thomas con "The French Beauty Solution", Inés de la Fresange con "La Parisina" o Mireille Giuliano con "Las frabcesas no engordan" y "Las francesas no se hacen liftings", entre otros. De estos libros salen unas normas comunes, unas leyes de belleza que prometen convertirnos en prima hermana de Marion Cotillard, Vanessa Paradis o Laetitia Casta.



Algunas de estas normas no son nada nuevo, son cosas sabidas que todas hacemos (o deberíamos hacer). Otras son inviables para muchas de nosotras, y hay otras que son auténticas joyas. Así que, como buena afrancesada que soy, amante de su cine, su literatura, su gastronomía, su país y su estilazo, vamos a hacer un repaso a estas cuestiones para ver a cuales podemos sacar provecho nosotras, simples mortales que no hemos tenido la suerte de nacer en la ciudad de la luz.

CÓMO CUIDAN SU PELO


  • Las francesas directamente no cuidan su pelo. No usan secador (mejor secar al aire en verano y con toalla en invierno) y lavan su melena por la noche. Se van a la cama cuando todavía está un poco húmeda, lo que le da un aire muy interesante por la mañana. Supongo que un pelo muy fosco o encrespado no podrá vivir sin planchas o sin secador, pero las francesas aprecian la naturalidad por encima de todo, y les encanta el aspecto despeinado. En esto les doy la razón, salvo en lo de dormir con el pelo húmedo, porque puedes despertarte con una forma interesante y una tortícolis interesante también. Pero aunque yo lo hago así desde siempre, tengo el pelo liso y fino. No creo que sea apto para todo el mundo.


  • También optan por olvidarse del peine. Cepillan su pelo antes de lavarlo, y luego no vuelven a tocarlo hasta el siguiente lavado. Esto no me lo trago. Si yo no desenredo mi pelo después del lavado parezco la loca de los gatos, e imagino que esto le pasa al 99% de la población. Vale que no te dediques a moldearlo. Pero ¿Peinarlo? No nos pasemos, por favor.


  • Lo lavan cada dos días, porque el día después de lavarlo consideran que no se puede hacer nada con él, mientras que al siguiente tiene la textura perfecta para los moños despeinados. Optan por usar un champú en seco que les de peso, textura y aspecto limpio para poder cogerse el típico moño despeinado de toda la vida. De acuerdo con ellas. 


  • Al aclarar usan vinagre. Este es un truco de la abuela que no creo que hayan inventado ellas. Pero es verdad que funciona muy bien y da un brillo increíble a la melena. Yo tengo un bote de spray en la ducha. Echo un vaso de agua y dos cucharadas de vinagre de manzana. Después de lavarme el pelo y usar el suavizante, pulverizo por todo mi pelo, lo dejo actuar un minuto y aclaro bien. El olor a vinagre se va enseguida, pero también puedes mezclarle aceites esenciales que sean beneficiosos para la melena, como cedro, romero, lavanda o árbol de té si lo tienes graso, y así no olerá nada.

COMO CUIDAN SU CUTIS

  • Las francesas son de la escuela del más vale prevenir, lo que me parece una filosofía muy inteligente. Cuidan su piel desde muy jóvenes para tenerla luminosa, hidratada y nutrida, de forma que no haga falta camuflarla con maquillaje. Gastan dinero en cremas, sobre todo de farmacia, y le dedican un rato al cuidado facial que toman como un momento de relax para ellas mismas. A mí me encanta mi momento potingues, es MI momento.


  • Son fieles a los tratamientos estéticos en cabina. Siguiendo su filosofía, esto es preferible a botox, liftings y tratamientos médicos invasivos que transforman radicalmente la expresión de tu rostro y le restan personalidad. Las francesas no temen a las arrugas, las retrasan lo que pueden pero cuando aparecen, las aceptan como marcas de vida. En fin, yo no creo que esto sea cierto. Estoy muy segura de que las parisinas, como todas, se plantean acudir a tratamientos médico estéticos cuando es necesario, pero el truco consiste en hacerlo de forma muy sutil, intentando sobre todos los medios que no se note (al contrario que en América, donde la cirugía se nota porque es síntoma de status).

  • Si quieres revitalizar tu rostro, pásate cubitos de hielo por la piel. Este truco no es suyo, es mundialmente conocido, pero lo cierto es que funciona y lo han adoptado como parte de su rutnia. Descongestiona, cierra los poros y da firmeza y frescura.

  • Son grandes fans del agua micelar. Es un imprescindible en sus baños, no pueden vivir sin ella. A mí me gusta mucho y siempre tengo, pero la uso más para cuando me puede la pereza, o cuando voy muy maquillada y me retiro el maquillaje pesado de los ojos antes de comenzar la limpieza. Así como paso único... Pues la veo insuficiente.

  • También están obsesionadas con la hidratación de la piel, y utilizan sprays, brumas y aguas termales para mantener la piel fresca e hidratada a lo largo del día. Un gran truco, yo llevo siempre algún spray en el bolso, bien de agua termal bien de sprays de hidratación (coreanos por lo general)

COMO SE MAQUILLAN

  • Para ellas, menos es más. El maquillaje no tiene que gritar a los cuatro vientos que has pasado horas frente al espejo, sino transmitir que tienes cosas mejores que hacer que maquillarte. Un poco de máscara de pestañas, un toque de corrector y los labios rojos es una combinación ganadora.
  • Lo importante para las francesas no es el maquillaje, sino lo que hay debajo. Es la piel lo que hay que trabajar para tener buena cara. Como dice Caroline de Maigret, la belleza en París es epidérmica. Así que no usan base de maquillaje. Si cuidas tu cutis, estará tan fino y bonito que ¿para qué cubrirlo? Estoy de acuerdo con ellas, hace años que no uso base.

  • Si quieres maquillarte más y marcar los ojos, entonces deja los labios naturales. Típico truco que nos dicen a todas desde niñas (con el que no siempre estoy de acuerdo según el efecto que quieras conseguir con el maquillaje). Son las inventoras del maquillaje efecto resaca. Coge una sombra en crema oscura y extiéndela por el párpado dejando que llegue también al párpado inferior.



 COMO SE PERFUMAN

  • En España solemos darnos el perfume detrás de las orejas y en las muñecas. Como mucho, en el pliegue del codo. Cuando el año pasado, en Roma, hice mi primera incursión en el mundo de los perfumes nicho, la dependienta me enseñó que hay que aplicarse el perfume también en las clavículas y los hombros. Las francesas van un paso más allá, y se lo dan en los tobillos (para qué, si eso está a ras de suelo?), tras las rodillas (buen sitio), en el nacimiento del pelo (admito que yo me pulverizo la melena) y, el gran descubrimiento, entre los dedos de las manos.



COMO SE ALIMENTAN


  • Las parisinas son esos seres celestiales que comen croissants y pan con mantequilla, beben vino y cócteles y siguen delgadas y estupendas. Como comprenderéis, eso es mentira. Pero sí que es cierto que su relación con la comida es diferente a la que tienen otras personas, como las americanas, por ejemplo (a quienes les encanta todo lo francés), pero muy similar a lo que propugna la dieta mediterránea, aunque aquí en España se haya olvidado en gran medida.  Les gusta comprar fruta y verdura fresca en los mercados que abarrotan París, comen lo que les apetece pero en cantidades moderadas ( no es lo mismo una tostadita de queso tras la ensalada que zamparte un bocata entero sin nada vegetal delante), y nunca perdonan una copa de vino en la cena. Son mis ídolos, lo admito.



COMO CUIDAN SU CUERPO

  • Utilizan aceite de almendras dulces para hidratar manos y cuerpo. Yo no estoy muy de acuerdo con esto. Si estás embarazada, el aceite de rosa mosqueta es mejor. Si quieres hidratar el cuerpo, yo voto por el aceite de coco o aún mejor, el Monoi de Tiaré. Si tienes la piel muy seca, la manteca de karité. Precisamente el aceite de almendras es mi menos favorito.

  • Son grandes fans del agua fría. Siempre terminan la ducha con un chorro de agua fría para activar la circulación. Y si se puede insistir en la zona del pecho, ideal para la firmeza. Un truco muy efectivo, pero hay que tener valor.

  • ¿Ejercicio? Eso tiene poco glamour para ellas. No son muy amigas de los gimnasios, ni de levantar pesas, ni de sudar demasiado (que eso queda muy feo). Aceptan el Yoga y caminar, el deporte de los deportes; elegante, efectivo y estético. Esto no me lo creo mucho. Más bien nada, en realidad, parece algo pensado para crear misterio. Y bueno, que el deporte es divertido, y saludable. Debería ser parte imprescindible en la vida de cualquier persona. Y aunque caminar es efectivamente un gran deporte, no creo que sea lo único que hacen.


COMO VISTEN


  • En la moda, de nuevo, menos es más. Son partidarias de prendas neutras y que siempre queden bien: vaqueros, blazer, camisas básicas, camisetas de rayas y, por supuesto, gabardinas.


  • O taconazo o calzado plano. Nada de medias tintas. Son grandes fans de los zapatos masculinos, bailarinas y deportivas. Con todo, incluso con vestidos de fiesta. 


  • Entre tanta discrección, hay que poner algún toque llamativo que de la puntilla al look: un colorido pañuelo de seda al cuello, un bolso maravilloso, una cazadora de cuero, un collar que atraiga miradas... Un solo toque especial.


  • No les gusta llevar marcas y logos visibles, se considera de mal gusto. Ellas no son escaparates ni anuncios andantes.

  • Si no tienes mucho dinero, busca ropa especial en mercadillos vintage. No tener presupuesto no es excusa para ir mal vestida.

Yo he descubierto algunos trucos que no conocía y que ya estoy poniendo en práctica. Si ya era una enamorada de Francia, ahora me lanzo de cabeza al French Life Style.

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