miércoles, 31 de mayo de 2017

VIAJAR: DESCUBRIENDO EL MATARRAÑA, PARTE I

Este fin de semana he estado recorriendo esta desconocida zona turolense, a la que comparan, y con razón, con la toscana italiana. Parece mentira que tan cerca de casa se encuentre este reducto de paz, este paisaje verde de olivos y viñas con pueblos de piedra que aparecen aquí y allí observando desde las lomas el entorno. Una auténtica preciosidad apenas sin descubrir, y cuyo aislamiento es parte de su encanto, pues no encontramos aquí hordas de turistas ni ruidosos grupos que pasan con prisas de una atracción a otra. Desde luego, el rincón ideal para perderos un fin de semana. He preparado una serie de 3 entradas sobre esta zona, pues me he dado cuenta de que las entradas sobre viajes y turismo gustan bastante, además de que pueden dar ideas para quien busca qué hacer o dónde ir en momento determinados, o da información a quien busca datos concretos sobre la zona a la que ya ha decidido ir (al menos a mí así me pasa, y me encanta dedicar mi tiempo a buscar información de las zonas a las que quiero ir).  Nos alojamos en La Fresneda, en un hotel del que os hablaré en la segunda entrada, pues es una chulada y muy recomendable. En la tercera entrada os enseñaré dos de los pueblos que visitamos, Valderrobres y Calaceite.


En esta primera os hablaré de una excursión que hicimos el primer día, El Parrizal, unos diez kilómetros que se hacen en 4 horas yendo muy tranquilos. Nosotros íbamos con mis suegros y fuimos a una marcha relajada, aunque tengo que decir que se portaron como campeones, había que verlos con 70 años saltando de piedra en piedra por el río o cruzando haciendo equilibrios sobre un tronco. Es cierto que es un camino sencillo pero tiene tramos un poco más complicados, sobre todo el tema de los cruces de ríos. Aunque si vais con buen tiempo, lo más sencillo es olvidarse de esos cruces y pasar por el agua. En las zonas de cruce no cubre apenas y el agua baja fresquita pero no helada. Una gozada vamos.



En toda la zona está prohibido bañarse, ya que numerosos carteles te recuerdan que esta es una zona de abastecimiento de gua para el consumo humano. Una pena, porque la claridad de las aguas y las pozas que aparecían por aquí y por allá daban ganas (muchas ganas) de saltar y sumergirte allí.


En el primer tramos nos encontramos una pinturas rupestres. No son nada espectaculares, de hecho cuesta verlas, pero no dejan de ser interesantes como muestras del Arte Levantino. Y luego, no tiene pérdida, sólo hay que seguir la senda por la orilla del río o por su cauce, según la zona. Está muy bien marcada y cuando hay alguna intersección o desvío los carteles te marcan a donde te lleva cada una. También encontramos flechas y señales pintadas en las rocas. Como digo, hasta el más novato puede orientarse. El camino nos lleva en ocasiones por pista de tierra, otras por pasarelas de madera sobre el río, incluso hay veces que hay que cruzar por troncos sobre el agua. Otras veces, directamente saltar de piedra en piedra. Y otras, caminar sobre rocas enormes. No hay lugar para el aburrimiento.




Y al final, tras un tramo de rocas en el que sólo nosotros pasamos (era un poco más complicado), llegamos al cañón del , un paisaje rocoso muy chulo, un cañón muy bonito en el que sopla bastante aire.




Creo que Mayo es una época ideal para ir, porque hace buen tiempo, por lo que apetece mojarse los pies, pero todavía hay agua por el que el paisaje sigue siendo verde y espectacular.

Tras comer de maravilla en un restaurante que hay poco después de salir de allí fuimos hasta La Fresneda, donde teníamos el Hotel. Descansamos un rato y fuimos a dar una vuelta por el pueblo. En esta zona los pueblos tienen todo un ambiente muy medieval. Las casas son de piedra y todas mantienen ese estilo que hace única a la zona. Apenas se ven edificios modernos, por lo que el encanto se mantiene intacto. Los balcones a rebosar de flores y los rincones con encanto contribuyen a esta impresión. Lo bonito de este pueblo es pasear por él. La plaza es muy agradable, y si sigues la calle encuentras una cuesta que te lleva a la Iglesia y aún más arriba al Castillo. Tiene unas vistas preciosas y en sí, aunque apenas hay nada que ver, nos gustó mucho. Es un castillo antiguo y bastante destruído, lo que le da un aire muy de película.





¿Conociáis esta zona? ¿Qué os ha parecido? También me gustaría saber si os gustan las entradas de viajes/turismo, para dedicarme también a ellas...

8 comentarios:

  1. Me encantaría! Ya sabes que amo la naturaleza y hacemos rutas en familia de forma regular. Conocía la zona por la marca (Matarrania) pero me encantaría conocerla "en vivo".
    Un besazo!

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    1. Te pilla un poquito lejos, pero desde luego es una zona increíble que no esperas encontrar en Teruel, os encantaría!!
      Un besazo

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  2. ¡Pues me parece un lugar realmente precioso! Me lo apunto. Un besote

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    1. Ya me contarás qué te parece si vas, seguro que lo disfrutas!
      Un besazo

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  3. Madre mía ¡Qué sitio tan bonito!
    Besos

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    1. Sí, a mí me ha encantado, 100% recomendable!!
      Un besazo

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  4. Que ruta tan fantastica!! a mi no me pilla excesivamente lejos
    Un besote

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